domingo, abril 08, 2012

En enero empecé un cambio que me debia hace mucho tiempo y que es en gran parte consecuencia de todos los demás cambios que se vienen dando en mi vida en los últimos años. Si bien hay una meta realista, la meta para mi fué haberlo empezado a hacer. Ahora que me encuentro pasos antes de la mitad, decidí que entre otras cosas, me pesaba mucho el desorden.
Y el viernes limpié. Saque toda la ropa del placard, de los cajones, de todos lados hasta dejar el piso invisible y tapado por una acumulación inimaginable de cosas. Me senté a tomar un mate y fumar un cigarrillo y miré el quilombo que habia. Un quilombo lindo dentro de todo, pintoresco, un work in progress. Despacito, separé la ropa: la que me quedo, la que está vieja y el talle al que no quiero volver. Saqué cuatro bolsas de basura gigante de ropa para regalar que ya no me interesaba tener. polleras de la época de Acero, sweaters que se habian achicado secandose y no habia querido tirar, pantalones que ahora se me caen. Otras cuatro bolsas igualmente grandes de basura: papeles, esmaltes secos, cremas humectantes que se vencieron, cosas escritas por mi.
Nunca estuve tan desprendida como ahora. Nunca dudé menos si deshacerme de un jean prácticamente nuevo o guardarlo por las dudas. Es que en ese quilombo, ese quilombo gigante estoy yo, perdida muchas veces sin poderle prestar atención a lo que tengo ahora, a lo que me sirve, a lo que quiero para mi.
Después de horas y horas de limpieza y organización mi habitación parece otro lugar, una mejor versión de lo que era, con las cosas que la hacen hermosa a la vista y todas las cosas que juntan polvo lo más lejos posible.
Cuando terminé de limpiar, me senté en la cama y miré lo que me gustaba (como la latita roja y blanca que puse al lado de la compu) y qué cosas quedan pendientes para arreglar. Algunos cajones que siguen revueltos, el escritorio, la colección creciente de películas y series.
Y en el medio seguia yo. Un poco más limpia.

lunes, abril 02, 2012

Cuando salia con Hernan, una de las cosas que más me gustaba era charlar con el. De verdad. Yo era chica y no sabia mantener conversaciones con gente de mi edad sobre la vida y el al ser más grande me resultaba muy interesante. Podia hablar de casi cualquier cosa siempre y cuando no hablara de mis sentimientos o de su novia después devenida en esposa. Eran reglas simples a las que yo me acataba hasta que me sobrepasó la situación. Pocas veces creo que hablamos de amor, que yo recuerde. Amor a la música, eso si, pero no con otras personas. Hay algo que me dijo una vez que no me lo despegué más de la cabeza, y hoy particularmente me hace un eco más fuerte porque ayer cumplimos dos años con Leandro y a veces en la vida cotidiana uno se acuerda de fragmentos de su vida antes y no sabe porqué.
Me dijo, básicamente que el enamoramiento entre dos personas duraba como máximo unos meses, y después era más la costumbre, la compañia. (Flor de dieciocho años, si estás ahi escuchá: es por esto que tenia relaciones paralelas, entendelo de alguna manera y salí corriendo). Me llamó la atención, supongo que le creí porque era chica y nunca habia estado enamorada ni mucho menos en pareja y además porque cuando uno está tan hasta las tetas con alguien le crees absolutamente todo lo que dice casi sin cuestionarlo.
Es difícil estar en pareja, eso lo se ahora. No siempre uno está montado en un arcoiris y hay cosas que exceden la voluntad. Hay planes y prioridades diferentes, hay etapas de cada uno, hay gente que se mete, hay contestaciones chotas y dias en los que uno no tiene ganas de sexo sino de tele. Hay hambre, hay dieta, a veces la plata falta y a veces sobra, hay sueños que no son necesariamente compartidos, hay tolerancia, a veces no tanta.
Pero ahora, que tengo casi veinticinco y dos años de novia, difiero de esa charla. Yo si creo que el enamoramiento y consecuentemente el amor puede durar mucho, hasta toda la vida. Porque si uno a pesar de todas las complicaciones de la vida sigue eligiendo a la otra persona, sigue eligiendo la fidelidad y el compromiso real, es porque algo lo sostiene.
Entonces ahora que soy más grande lo que pienso es que me daria mucha tristeza pensar que alguien dice eso porque no conoció el amor en su totalidad, y que ojalá le haya llegado en algún punto de su vida, de la forma que sea.
Me siento como Forrest, que también sabia lo que era el amor.


Tengo todo un tema con las expectativas. Nunca cumplí con las expectativas de nadie (creo), ni siquiera con las expectativas de logro de la primaria, ni las de mi papá ni las de mi abuela. Rechazo completamente, en algún recoveco jodido de mi cabeza la idea de hacer feliz a otra persona cumpliendo con los objetivos ridículos que pusieron para mi. Y digo ridículo porque es imposible saber cual es el deseo del otro, cuando es terriblemente complicado de por si saber cual es el deseo propio. Que se yo, a mi me cuesta, cada vez un poco menos pero me cuesta; es un tema recurrente en terapia. De hecho, las relaciones más conflictivas que tengo en la vida son con aquellas personas que tienen expectativas para mi vida, sean altas bajas o acertadas, no me gusta, me incomoda, me violenta incluso.
Y por como se dió el 80% de mi vida, si hacemos una recopilación de traumas y demás, mis expectativas para con el mundo deberian ser bajísimas. Deberia conformarme con un dia en el que no me lleve puesta un colectivo, mi familia se mantenga estable y nadie en la calle me diga que me hace todo menos upa. Esa deberia ser mi visión del mundo: un lugar horrible y torcido en el que uno vive para morirse y ser bastante herido en el durante. Después de muchos años de vida logré a duras penas conciliar la imagen que tengo del mundo con lo que realmente es.
Porque más allá de mi baja autoestima, de los golpes tremendos, de los traumas, del señor con olor a orina que no me haria upa, mis expectativas más altas son conmigo misma. Lo fueron toda la vida y tengo suerte de que no pase por un lugar de autoexigencia, sino de ver todo el potencial que tengo para lograr que mi vida sea cada vez menos plana. Para resguardarme más de todos los males del mundo que hay ahi afuera, porque los hay y nada los hace menos tangibles cuando llegan.
Recién ahora estoy logrando la imagen de mi misma que me conforma. Decidí estudiar una carrera realcionada a lo escrito porque ese es mi lugar, no hay otro y por eso no lo habia encontrado, porque siempre lo evité. Probablemente nunca escriba un libro, aunque probablemente conozca Paris en algún momento y sigo adelgazando. Y sonrio, le sonrio a todos los que puedo porque eso es una de las cosas que más me gustan de mi. Veo películas, y series, y escucho música y compro ropa. Tengo emprendimientos, logré encontrarle un lado positivo a mi trabajo y entender que es un medio de transporte para llegar a lugares que me resulten interesantes.
No está tan mal.

lunes, enero 16, 2012

Me molesta terriblemente cuando un pibe le habla a otro y le dice "brother". Tambien me sacan las fotos de gente en círculo mirando para abajo con la cámara en el piso. Tal vez me molesten porque si yo me la sacara saldrian mis rollos, tal vez, no se.
Me molesta haberme comido una manzana y que mi compañero de trabajo se haya comido un calzone el solo. Yo con mi manzana, y mi mate, y mi cara de ojete, y mi turno con la nutricionista el lunes que viene a la mañana. Si no bajé nada, le rompo la balanza o lloro desconsoladamente y como siete alfajores.
Dos meses me faltan para las vacaciones (vacaciones a todo culo, pero faltan dos meses). Dos meses de fumarme todas estas cosas que me tienen harta, agotada, la sensación constante de que el 93% de los sueños que tengo ahora los voy a seguir teniendo a los 60 años y que este año cumplo veinticinco...¡veinticinco! Y este calor asqueroso que hace, y yo sin pileta, con Rivotril pero sin pileta. Sin picaditas a la luz de la luna, con manzanas en la oficina y cagandome de calor.
Ahora hay un boludo usando un vaso para hacer sonidos de quena.

Forro.

viernes, octubre 14, 2011

Se me está yendo la vida entera trabajando de algo que no disfruto y aun asi no me molesta; trabajos prácticos de algo que amo pero no se si tengo el talento suficiente, en 4 horas de viaje en colectivo al dia, tres veces de gimnasio a la semana, clases de step, chocoarroz, odio profundo y desgarrante hacia mi misma, autocríticas dolorosas constantes, algun momento de vanidad y ahorro. Mucho ahorro en lo que se pueda. Mate en vez de coca en la oficina. Remeras con agujeritos cosidos.

Europa, esperame, que ya estoy yendo para allá. Guardame los sueños.

lunes, septiembre 05, 2011

Un adúltero llamado Pepe

Hace un par de meses, gracias a las casualidades bastante forras de Facebook, di con una foto donde aparecia Hernán, en familia. La verdad, hasta me dió ternura. Ojalá le vaya bien. (no, no estoy cruzando los dedos ni poniendo tonito de sarcasmo). Creo que cuando le empezás a desear el bien a una persona que considerás objetivamente que merece todo lo contrario, es porque te chupa un huevo.
Si, me chupa un huevo, pero bien. Eso es bueno para todos.
El tema es que era una celebración, y habia alguien disfrazado de Sapo Pepe. La persona que vos conociste haciéndosela chupar por trolas en camino negro, al lado de un anfibio infantil. La vida cambia, el mundo se mueve, la gente mejora. Creo que esto es un claro ejemplo. Lo que si, hay niveles de rareza que ni yo puedo manejar.


No, de verdad, era el Sapo Pepe.


Que bien que me haría poder escribir de nuevo con total libertad. Pero total. Sin al otro dia de publicar cualquier pensamiento aleatorio que tenga tener que aguantar ningun tipo de pregunta.
Que bien que me haria.
Ahorro mucho, mucho.
Porque tengo sueños grandes, enormes, casi del mismo tamaño que mis caderas.
Aviones. Sueño con aviones.

domingo, julio 03, 2011

Estoy metida en la cama, con la netbook nueva y un word en blncon, puteando porque no puedo avanzar en el trabajo final de guion, porque no conozco a mi personaje, no se cómo llegó a donde está, y lo estoy empezando a odiar.

Tom, boxeador retirado y pobre, sos ficticio pero te odio con toda mi alma.

lunes, junio 27, 2011

Historias con moraleja. Hoy :Ser adúltero

Dato de color:

Hernán era fanático de Cerati y de River.

Piensenlo.

Cansancio

Cansada, muy cansada, casi todo el tiempo. El frio no está cooperando y ya hace dos años que trabajo de noche. Ahora se sumó una carrera, y terapia los viernes a la mañana después de estar toda la noche sin dormir. Se sumó un novio. Se sumaron trabajos finales, apuntes, películas y series para analizar. Yo no estoy cada vez más joven, tampoco. Asi que me levanto a la tarde (que es mi mañana, y mi mañana es mi noche) y me quedo en la cama pensando mientras miro el techo cómo me gusta dormir, cómo amo mi cama y el útero que se forma con las sábanas y frazadas en invierno. La última semana de julio me tomo vacaciones, asi que pienso en que falta un poquito más y ya está. Si me pongo las pilas y adelanto la adaptación que me pidieron para taller, y lo pienso mientras corro de la clase a la parada del colectivo que me lleva al trabajo. Pienso que me falta tiempo de escribir con ocio, me faltan aventuras, y por sobre todo, coraje. Pero ahora tengo una netbook y voy a empezar a escribir en bares y a soñar más personajes, y hacer que les pasen cosas fantásticas y cuando me quede un rato quiero pasar por acá, porque extraño mi techito que me protegia cuando tenia la lengua tan larga como queria.
Asi que es eso, cansancio. Pero un cansancio lindo. Cansancio de amor, de trabajo, de futura guionista. Cansancio no de mochila en la espalda, sino cansancio de alma llena.

Al fin.